Luis Fernando Villanueva. Director de Fundación Artemisan

Ha llegado el momento de que el sector de la caza dé un paso al frente. Ha llegado el momento de ser conscientes de la realidad que vivimos, de las amenazas que tenemos, de los enemigos externos e internos, del futuro que nos espera si decidimos seguir sin hacer nada.

Porque ya no es suficiente con simplemente salir a cazar varios fines de semana al año. Esos tiempos quedaron atrás, y si no asumimos que tenemos ante nosotros retos trascendentales que nos exigen hacer más, dar más, no habremos entendido nada.

Durante demasiado tiempo los cazadores hemos seguido trabajando, gestionando y cazando sin preocuparnos por nada más, sin darnos cuenta de cómo poco a poco se iba transformando la sociedad a nuestro alrededor.

Y un día, sin saber cómo, la realidad comenzó a superarnos. Leyes con marcado carácter animalista en las que el cazador es casi un delincuente. Redes Sociales dominadas desde las urbes donde la caza y los cazadores son acosados un día sí y otro también. Políticos y jueces alejados cada día más de la realidad del mundo rural. Entidades ecologistas y animalistas cada día más influyentes que se han apropiado de la ciencia medioambiental y de los medios de comunicación.

Afortunadamente desde hace varios años hay entidades que están trabajando intensamente para afrontar con garantías este nuevo escenario. Por eso nació la Fundación Artemisan y por eso federaciones como la extremeña han puesto el acento en la formación, la investigación y la comunicación. Porque ese es el camino. El único camino.

Hace unos meses una sentencia señalaba uno de los puntos débiles de la gestión cinegética: la falta de datos fiables sobre la evolución de las especies. Más allá de lo erróneo de aquella sentencia, lo cierto es que nos avisaba de lo que estaba por venir. Necesitamos datos y censos actualizados, y necesitamos hacerlos nosotros.

Ese es el espíritu con el que nació el Observatorio Cinegético, seguramente el proyecto más ambicioso de todos los que hemos impulsado desde la Fundación Artemisan. Se trata de monitorizar las especies cinegéticas en toda España, ya que actualmente nos encontramos con que en muchas ocasiones no existen suficientes datos sobre la presencia y abundancia de especies sedentarias y migratorias. Esto genera un doble problema: no se puede plantear una caza sostenible; y puede repercutir negativamente en las órdenes de veda.

Por eso planteamos un proyecto que pretende implantar un sistema de monitorización en el que los cazadores y gestores sean protagonistas, y cuyos resultados sean válidos y contrastables para la toma de decisiones por parte de los propios cazadores y la Administración. Pero eso sólo será posible desde el compromiso y la colaboración de los cazadores.

Es el momento de elegir: O damos un paso al frente o nos quedamos atrás. La elección es sólo nuestra.