Sr. Antonio de la Dueña Armida, le prometo que he intentado pasar por alto sus palabras y concienciarme de que usted lo hizo en un momento en el que le pudo un ataque de ira y de locura contra los cazadores, pero me es imposible no dedicarle unas palabras.
Intento por un segundo pensar como usted pero no lo consigo, no consigo entender como una persona puede tener unos argumentos tan malos en defensa de los animales como son desearles la muerte a dos niños.
No vamos a entrar a valorar mis argumentos como cazador contra los suyos de animalista pues posiblemente le hundiría.
Pienso que usted es un demente, un demente que no tiene palabra en esta sociedad mientras no cambie esa maldad, esa poca vergüenza y esa locura.
Ya no es un tema de caza si o caza no, es un tema de humanidad, un tema de cómo alguien puede desearle la muerte a otra persona, por el mero hecho de que no comparta su misma idea.
Si usted tenía algo de razón sobre la defensa de los animales, en el mismo momento en el que escribió semejante barbarie la perdió. Esa no es la manera de defender a los animales, sus amigos los animalistas no le estarán aplaudiendo por ello, si no que se estarán haciendo las mismas preguntas que yo. ¿Cómo se puede ser tan desalmado? ¿Cree usted que así ama más a los animales? ¿Cómo piensa usted que se sentirá esa madre?
¿Hasta dónde vamos a llegar señores? No es la primera vez que ocurre algo como esto y que pasa por alto. Esa no es la manera de solucionar esto. Gente como esta es la que sobra en el mundo.
Espero que caiga sobre usted todo el peso de la ley, que sea condenado. También espero que tenga usted los “cojones” de pedir perdón a esa madre y porque no a esos niños. Y le pido además que cambie, que deje de corroerle ese odio, pues esa no es la manera de defender nada.
Atentamente,
R. Gómez.
Esa persona se ve que no aprende, por pensar diferente a él en un foro de Facebook se ha dedicado a meterse en mi perfil y a insultarme en todas mis fotos. Un