Miembros del Grupo de Optimización del Entrenamiento y el Rendimiento Deportivo (G.O.E.R.D.) de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura, están llevando a cabo una serie de investigaciones relacionadas con la caza como práctica físico-deportiva en la que destaca la consideración de los cazadores como “deportistas”, algo casi anecdótico en el mundo de la investigación relacionada con la actividad cinegética. En estos estudios se persigue el análisis y la observación de la Condición Física y los Estilos de Vida de un grupo de cazadores elegidos por muestreo aleatorio, los cuales presentaron “niveles de condición física bajos en la mayoría de pruebas seleccionadas y empleadas para valorar dicha condición física” (Gamonales, 2012; Gamonales, León, Muñoz, Hernández y Vizuete, 2012 y Gamonales, León, Muñoz y Jorquera, 2013).

La Caza existente en España, como actividad motriz que es y en mayor o menor medida va a demandar unos requerimientos físicos concretos, al margen de otros requisitos de tipo social y psicológico propios de cada modalidad. (Gamonales y León, 2014). Se percibe que es necesario un umbral de partida de adaptación física-deportiva para que una persona disfrute de una actividad física, requiriendo un nivel mínimo de condición física y de habilidad para poder realizarla y obtener éxito. (Sánchez, 1996).

Teniéndose en cuenta los resultados de las distintas investigaciones y afirmaciones, se recomienda a los cazadores realizar algún tipo de Actividad Física Adicional (AFAd) antes, durante y después de la temporada de caza. Entendiéndose la AFAd como aquella práctica físico-deportiva que se lleva a cabo de forma paralela y complementaría a la práctica de la caza. Realizar AFAd de forma moderada y controlada por los profesionales de la Actividad Física y el Deporte al menos durante 30 minutos al día: marcha, carrera, ejercicios localizados, musculación, senderismo, mountain bike, canicross, bikejoring, caniswim…, ayudará a mejorar la jornada de caza; y además, contribuirá a la prolongación y mejora de la calidad de vida de los cazadores, a través de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales.

– Beneficios fisiológicos: eliminar grasas y prevenir la obesidad, aumentar la resistencia ante el agotamiento, prevenir enfermedades coronarias, mejorar el desarrollo muscular, combatir la osteoporosis, aumentar la capacidad vital, etc.

– Beneficios psicológicos: mejorar la atención y concentración, mejorar la sensación de bienestar, eliminar el estrés, prevenir el insomnio, etc.

Beneficios socioafectivos: favorecer el autocontrol, mejorar el autoestima e imagen corporal, canalizar la agresividad, etc.

Gamonales, J. y León, K.
Facultad de Ciencias del Deporte (Cáceres)

Referencias bibliográficas.

GAMONALES, J. (2012). “Valoración de la condición física y estilos de vida relacionado con el consumo de tabaco y alcohol de los cazadores extremeños”. Máster Universitario en Investigación. Universidad de Extremadura. Facultad de Ciencias del Deporte. Cáceres. 10 de Febrero de 2012.

GAMONALES, J., León, K., Muñoz, J. Hernández, M. y Vizuete, M. (2012). “La práctica físico-deportiva de la caza en Extremadura: condición física y estilos de vida”. I Congreso Internacional de Actividad Física en el Medio Natural. “Nuevos Retos para las Empresas de Turismo Activo”. Sevilla. 23 y 24 de Marzo de 2012.

GAMONALES, J., León, K., Muñoz, J. y Jorquera, J. (2013). “La caza como práctica físico-deportiva en España. Condición física y estilos de vida”. I Congreso Internacional de Actividad Física y Deporte. Madrid. 23 y 24 de Mayo de 2013.

GAMONALES, J. y León, K. (2014). La caza en España. Las capacidades físicas del cazador. Universidad de Extremadura. 1, pp. 125-126.

SÁNCHEZ, F. (1996). La actividad física orientada hacia la salud. Madrid: Biblioteca Nueva.