Manuel Gallardo. Vicepresidente de la Federación Extremeña de Caza

Efectivamente el día 28 de junio se aprobó en el Congreso de los Diputados la reforma de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, con el voto en contra del Partido Socialista.

La posición del PSOE en este asunto ha ido cambiando una y otra vez, de un modo errático, dando su visto bueno a la modificación el pasado noviembre, para luego abstenerse en la Comisión de Medio Ambiente del Congreso, al igual que en el Senado, y el día 28 votar en contra. Todo un periplo de decisiones que no hace más que poner de manifiesto que, en lo que se refiere a este asunto, el Partido Socialista no sabe a donde va.

La cuestión es: ¿Por qué no lo sabe? ¿Que es lo que le hace dudar en apoyar a unas actividades como son la caza y la pesca? Que además de generar unos importantísimos recursos al mundo rural, hacen felices a centenares de miles de ciudadanos y ciudadanas de este país.

Cuesta trabajo creer que no hayan entendido que la modificación planteada trata de compatibilizar la lucha contra las especies exóticas invasoras con el aprovechamiento de algunas especies para la caza y la pesca en zonas donde -estando ocupadas por ellas desde hace muchos años- su presencia no supone ningún problema ambiental. ¿O es que alguien en su sano juicio piensa que se pueden erradicar fácilmente los lucios, o Black-Bass, o carpas de los embalses españoles? ¿O que hay que exterminar al Arruí cuando hay múltiples informes que aseguran que no es una amenaza? Y además, ¿cómo no entienden que la pesca y caza pueden ser una herramienta más en la lucha contra las especies exóticas invasoras?

La explicación a tanto desatino solo se puede encontrar en que parece haber calado el pensamiento de que la ecología es patrimonio de la izquierda y que todo lo que se reivindique desde organizaciones ecologistas debe ser atendido urgente e inmediatamente por los partidos que la representan, que estando el arco político como está, con el PSOE y Podemos luchando por ese espacio, puede convertirse en un concurso de popularidad, a ver quién da más.

Parece obligada una reflexión: la ecología no debe ser patrimonio de nadie, ni de derechas ni de izquierdas. La defensa de nuestro entorno natural es obligación de todos, para todos.

El PSOE se equivoca si piensa que sus votantes son los que claman contra la caza y la pesca, olvidándose de aquellos que tradicionalmente han confiado en esas siglas.