La ansiedad en la práctica físico-deportiva de la caza

La Caza, en mayor o menor medida va a demandar unos requerimientos físicos, al margen de otros requerimientos de tipo social o psicológico propios de cada modalidad (Gamonales & León, 2014). Dentro de los aspectos psicológicos, destaca como determinante: la ansiedad.

La ansiedad en la práctica físico-deportiva es uno de los ítems más investigados dentro de las Ciencias del Deporte, concretamente en la Psicología Deportiva, debido al gran impacto que los estados emocionales negativos tienen sobre el rendimiento deportivo. Son multitud los autores que se han preocupado por estudiar este aspecto. Para Aragón (2006) la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida. Prieto, Labisa & Olmedilla (2014) consideran a la ansiedad como el estado emocional displacentero, cognitivo y fisiológico. Por lo tanto, se puede contemplar la ansiedad como un estado emocional negativo formado por diversas sensaciones de malestar para el organismo humano.

En la práctica cinegética, las distintas sensaciones de la ansiedad se pueden manifestar antes, durante o después de la jornada de caza. Algunos de los síntomas que puede presentar un cazador son: manos frías, sudor abundante, boca seca, tensión muscular, dolores y molestias estomacales, dificultades respiratorias, diarrea y ganas de orinar, fatiga, dificultades para dormir, etc.

Todos estos síntomas se producen como consecuencia de un proceso tóxico que se podría denominar círculo vicioso. Ante una situación de estrés, nuestro organismo libera adrenalina y comienza aparecer los primeros síntomas de la ansiedad; al notarlos, se empieza a tener un temor a esos síntomas que se saben que perjudican (Aragón, 2006). Por citar algún ejemplo la ansiedad en el cazador puede aparecer por: miedo a fallar una pieza, premura por matar la primera pieza, miedo al error delante de los compañeros de caza, etc. Por lo tanto, una buena manera para contribuir a disminuir la ansiedad en los cazadores, estaría vinculada con la práctica de cualquier tipo de actividad física-deportiva que ayude al cazador a liberar toda la ansiedad y la tensión, como podrían ser actividades alegres, cooperativas, relajantes, etc.

Gamonales, J. y León, K.
Facultad de Ciencias del Deporte (Cáceres)

Referencias bibliográficas.

ARAGÓN, S. (2006). “La ansiedad en el deporte”. Revista Digital. EFDeporte. Buenos Aires. 11(95).

GAMONALES, J. y León, K. (2014). La caza en España. Las capacidades físicas del cazador. Universidad de Extremadura. Cáceres. 1, pp. 124-125.

GAMONALES, J. y León, K. (2014). “Condición física del cazador”. Revista Digital CazaFederada. Badajoz. 33, pp.13.

2015-04-08T11:08:36+00:008 abril, 2015|José Martín Gamonales|0 Comments

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